Reciclar compensa. Es lo que he leido en el diario “La Vanguardia”, donde cuentan como a los Till de Petersfield, Hampshire (Reino Unido), les ha salido a cuenta pagarse el crucero con lo que ahorraron reciclando. A principios de año se enteraron de que un supermercado cercano a su vivienda canjeaba por puntos para volar con British Airways las latas y botellas vacías que devolvían los clientes. Y vieron su oportunidad de conseguir la luna de miel que habían soñado.
Así que, en primavera, se pusieron manos a la obra o, mejor dicho, a la basura. La tarea requería paciencia. Por cada cuatro envases, el centro de reciclaje del supermercado les daba un solo punto verde. Y por cada 250 puntos conseguían 600 millas (unos 965 km) con British Airways.
Pero todo era cuestión de insistir. “Al principio pensamos que no lo conseguiríamos, pero cuando vimos la cantidad de basura que había por las calles nos quedamos tranquilos. Podíamos ir a la luna y volver”, declaró John Till, de 31 años, a la BBC.
“Había momentos en que metíamos hasta 600 envases en la máquina”, añadió su pareja, de 24 años. Muchos cortados por la mitad para obtener el doble de puntos.
Al cabo de tres meses, Ann y John Till habían acumulado 36.000 millas (unos 58.000 km). Justo lo que necesitaban. Habían ahorrado para pagarse un crucero hasta Nueva York, pero no tenían el dinero para volver. La basura de Petersfield les costeó el billete de vuelta al Reino Unido, en primera clase.
Se casaron en agosto y viajaron hasta Nueva York, pero también a Denver (Colorado) y Nashville (Tennessee), antes de volver a su casa desde Atlanta. Su verde historia de reciclaje pro luna de miel salió a la luz porque enviaron por correo electrónico una foto de su estancia en Colorado con una breve explicación para un concurso convocado por el periódico local de su ciudad, el Petersfield Post.
Por supuesto, el supermercado está encantado con la publicidad gratuita que la pareja les ha hecho y ya prepara más máquinas para reciclar en otros puntos de Inglaterra.